La semana pasada tuve la oportunidad de ver en un cine de Santa Monica, California, la película Grindhouse, de Robert Rodríguez y Quentin Tarantino, que aún no llega a México y que, cuando lo haga, podría hacerlo dividida en dos.
Este filme de 2007 está dividido en dos películas, precedidas por cortos ficticios de supuestas atracciones por venir, publicidad falsa y anuncios del teatro (también ficticios)
El título de la película se deriva del término “Grindhouse” que se refiere a las salas cinematográficas de Estados Unidos especializadas en películas para adultos.
La primera película, titulada Planet Terror, gira en torno a una invasión de zombies que es combatida por una bailarina exótica.
La segunda historia, Death Proof, de Tarantino, es la historia de un asesino serial que se dedica a matar mujeres a bordo de un automóvil de dobles cinematográficos.
En ambas películas, intensas y sombrías, encontramos una mezcla de los géneros Gore, de Persecuciones de Automóviles y Spaghetti Western, aquellos géneros tan socorridos en los 70 y rescatados con maestría por Rodríguez y Tarantino.
En Estados Unidos la película fue clasificada como R por su violencia gráfica y escenas gore, lenguaje soez, escenas sexuales, nudismo y uso de drogas.
Los críticos de Rotten Tomatoes, que no son siempre fáciles de complacer, dieron a la película buenas críticas, con una calificación de 81%. En mi aplausómetro personal le pondría una calificación similar.
Cuando llegue (o lleguen) a México, no se la(s) pierdan.
